Entregas tu corazón,
esperando recibir otro a cambio.
Todo fue una ilusión,
un puñal para tu orgullo.
No quiero otro escrito,
de "¿qué hubiera pasado si...?".
Poesía realista,
poesía divina.
No lo mereciste,
no mi corazón, ni lo que te escribí.
Para ti fue fácil descartar,
para mí es difícil olvidar.
No lo he superado,
aún duele, aún siento.
El corazón cegó a la razón,
aún cuando esta gritaba que no.
Esto pasará,
todo pasa.
Tu recuerdo se difuminará,
como pintura en el agua.
Pronto no estarás en mi horizonte,
serás un recuerdo de algo muy lejano.
Y si malas mañas me hacen querer voltear al Sur,
nuevas voces me harán seguir mi camino al Norte.
Últimos versos que te escribo,
nunca los mereciste.
Pero la mala maña de mi corazón,
es siempre adelantarse a la razón.
Nunca leerás esto,
no quiero que lo hagas.
Esta es mi manera,
de aprender a decir adiós.


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